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El Osario de Sedlec la macabra atracción turística de República Checa

En un templo de la República Checa, las lámparas, cálices, cruces, escudos y guirnaldas están hechos de huesos

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Los restos de cerca de 40.000 personas, acumulados durante siglos en una historia en la que se mezclan la fe, la peste y las guerras, conforman el osario medieval de Sedlec, una de las atracciones turísticas más originales, pero también macabras de la República Checa.

Aproximadamente 300.000 visitantes acuden cada año a la Iglesia de Todos los Santos en Sedlec-Kutná Hora para contemplar el impresionante espectáculo que forman los miles de huesos acumulados y las lámparas, cálices, cruces, escudos y guirnaldas hechas con material óseo que decoran la capilla que alberga el osario.

La historia de Sedlec comienza a finales del siglo XIII. Uno de los abades de la entonces abadía cisterciense trajo arena de Tierra Santa y la esparció en el cementerio. La presencia de tierra sagrada convirtió el sitio en un popular lugar de enterramiento e incluso nobles de Polonia, Baviera y Bélgica pedían ser enterrados aquí, por lo que el cementerio fue creciendo de tamaño.

Además, la peste de 1318 se cobró la vida de casi 30.000 personas en la zona, que fueron enterradas en el cementerio de la abadía.

Un siglo después, las guerras civiles que asolaron Bohemia aumentaron el número de enterramientos, hasta que se obligó a la abadía a reducir el tamaño del camposanto, por lo que muchos cadáveres fueron exhumados y sus huesos trasladados al osario.

La leyenda cuenta que fue un monje tuerto el encargado de acumularlos en seis macabras pirámides en el año 1511. Pero fue en 1870 cuando el osario recibió su aspecto actual de la mano del tallista Frantisek Rint, a quien se encargó poner en orden el caos de calaveras y tibias. Antes de poner manos a la obra, Rint empapó la materia prima en una solución de cal clorada para desinfectarla y darle color blanco. Él fue el responsable de las espeluznantes lámparas y objetos decorativos que pueden verse hoy día.

El artesano llegó a utilizar huesos para firmar su obra. Este Memento mori (recuerda que morirás, según la frase latina) cobró notoriedad como fenómeno turístico solo a partir de la década de 1990, porque durante la dictadura comunista, el templo estaba mal cuidado, no existía régimen de visitas y había denuncias de pillaje.

Vía: El Nacional

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